Día-9

Hoy me he codeado con los altos estratos de la ciudad, esa gente que vive con holgura y que se va a comer a san francisco para volver al día siguiente.
Es alucinante como el poder adquisitivo marca una linea tan clara en la sociedad.
Ahora voy de camino a uno de los simulacros de batalla patrocinado por AWA, en uno de los subdistritos de la ciudad.
Puede decirse que hoy he subido y bajado la escalera social.

Día-7

Sigo sin dominar los aerodeslizadores urbanos, creo que no me darán la licencia en la vida.
Ya desapareció el sentimiento de bienestar que me producia el campo.
He vuelto a mi rutina de despejar de zombies las areas infectadas. Todos tenemos acceso mediante ordenador al programa de limpieza. Se trata de controlar un bot y triturar a los pobres desgraciados victimas de la radiación. En un principio los bots tenian una IA que los controlaba, pero resultaban inútiles, simples maquinas sin imaginación.

Cada día creo con mas certeza que este sistema debería apagarse por completo. 

Dia-1

Puta ciudad de mierda. Mi primera mañana en la ciudad y todo me da asco. Me doy cuenta de que amo esta ciudad, si, pero es un vertedero de prisas, ruidos y malos olores.
Primer trabajo, recoger a un par de músicos del sur en la estacion A de tren. Después tengo que ir a poner en regla mis papeles para reactivar mi permiso de transporte urbano. Suerte que esta noche podré pasarla en casa de Phill, junto con Wasowsky y Polanski a los que llamo cariñosamente Was y Pol.
A no ser que el campo magnético del tren subterráneo cree una paradoja temporal o una brecha en el espacio tiempo, no voy a llegar a mi primer trabajo de hoy.

Regreso a Ficction City

Voy dejando atrás el atardecer. El tren se desliza silenciosamente sobre el campo magnético de las vias. Por la ventanilla veo pasar campos y campos de secano, alguna pequeña ciudad en ruinas e innumerables centrales solares.
Después de un par de horas va haciéndose de noche. Para cuando llegue a Ficction City estará completamente iluminada.

FC 5

Como supuse, la pesca fue un desastre. Se trataba de un charco de medio kilometro cuadrado repleto de basura. No es que haya escasez de agua, pero si de agua natural. Hace ya tiempo rios, pantanos y mares dejaron de existir tal y como eran. Ya no hay peces que se crien en libertad. El agua se llama Awa, es el nombre de la empresa que fabrica ese liquido para que podamos beberlo. Awa (Artificial Water Asociation). Digamos que si alguien que viviera hace 30 años en este mundo, pudiera ver en que se ha convertido ahora, no vería ningun avanze ni ventaja con respecto a su época.
Esta noche tomaré el último tren a Ficction City. No es que me apetezca demasiado, pero tanto aire puro empieza a ablandarme, ademas, no quiero perderme la epoca de guerras en la ciudad.

FC 4

-Oiga, ¿Son suyos los niños que cantaron esta mañana?
-No, bueno, si. Son mis nietos.

Los 7 nietos de mi anfitrión, el señor Cortocircuito, eran unos chavalines excepcionales.
Los cinco chicos: Ballbug, Leo, Ben, Jones y Harry. Y las dos chicas: Peach y Sasha.

-Mañana iremos a pescar. ¿Querra venirse usted conmigo y mis nietos?
Durante un momento pienso en la oferta del señor cortocircuito, no sabia que aún quedasen sitios con agua, y mucho menos con agua donde poder pescar...

-Por supuesto si, señor.

FC 3

En las tierras del oeste, donde me encuentro, es costumbre que te despierten con cánticos regionales bajo tu ventana. Hacia el sur, el bosque oculta los restos de las refriegas de anoche. Es una mañana fresca, la casa se ve despierta. Sus inquilinos entran y salen por las puertas automaticas del porche afanados en sus tareas, y el dueño me come la oreja con los problemas de la casa y la falta de dinero mientras desayuno un par de churros rehidratados con un café muy espeso.

FC 2

Hacia el sur, las tropas invasoras avanzan poco a poco hacia Ficction City. Aún tardarán algunos meses en llegar allí, no es época de guerra en la ciudad, todavía.

FC 1

La casa descansa como una gran bestia abandonada en medio del cesped. Se intuye su silueta a la luz de la gran luna. Sus ventanas apagadas desprenden tranquilidad. La misma que sus inquilinos que duermen seguros dentro, ajenos a la batalla que se libra en el exterior.

FC 0

Poder observar las estrellas es un lujo al que renunciamos al venir a Ficction City.