Voy dejando atrás el atardecer. El tren se desliza silenciosamente sobre el campo magnético de las vias. Por la ventanilla veo pasar campos y campos de secano, alguna pequeña ciudad en ruinas e innumerables centrales solares.
Después de un par de horas va haciéndose de noche. Para cuando llegue a Ficction City estará completamente iluminada.